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BOOKCOVERS
DISEÑO de CUBIERTAS

por Michael Garry Smout


 

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El papel del autor en el diseño de cubiertas: ¿activo o pasivo?

 

A juzgar por el contenido de sus primeras obras, que tan buena acogida de la crítica han tenido -búsqueda existencial por un lado, novela negra por el otro-, puede parecer extraño que Alan Warner y Jason Starr aparezcan en un mismo artículo, pero no lo es tanto si hablamos de las cubiertas que envuelven el contenido de las mismas. Existen algunas similitudes interesantes entre los dos libros: ambos títulos están formados por dos palabras, la segunda de las cuales es casi idéntica: Morvern Callar y Cold Caller; en las dos ediciones del Reino Unido, ambas cubiertas presentan la figura de alguien con aspecto de estar mojado y de tener frío; ambas ediciones, por útimo, presentan el título y el autor debajo de la imagen. Pero lo más interesante entre ellos no son las inmediatas similitudes en lo visual, sino las diferentes actitudes de cada autor hacia las decisiones y el control de las cubiertas de sus libros: Alan Warner quería, y lo ha conseguido, tener el control absoluto sobre el diseño de las mismas (ver Diseño de cubiertas 2), pero Jason Starr lo ve de manera muy diferente:

"Básicamente creo que el escritor, a no ser que tenga muy buenas razones para rechazar una cubierta, debería dejar las decisiones al editor, puesto que éste es quien conoce su propio mercado. Y si eres un novelista novel, definitivamente no es una buena idea interferir en el proceso. A mí nunca se me consultó, pero nunca creí que debía ser consultado. Lo que yo hubiera podido decir sólo habría servido, probablemente, para confundir al artista y seguramente habría sido irrelevante de todas maneras. Creo que la cubierta de un libro es sólo una interpretación de éste, igual que un clip musical es una interpretación de un tema. La cubierta se diseña para vender el libro y no tiene necesariamente que ofrecer la visión exacta que yo tenía de él mientras lo escribía." Tampoco parece que tuviera una imagen concreta en su mente en ese momento: "Como Cold Caller era mi primera novela, mi principal preocupación consistÍa en escribir un libro que fuera vendible".Advanced copy picture

El volumen de lectura que leí tenía una simple cubierta de color ceniciento y cuando vi en internet, en The Richmond Review, el boceto de lo que sería la cubierta del Reino Unido poco antes de su publicación, me impresionó e incluso me sorprendió la austeridad y la brutalidad de la imagen. Starr estuvo muy contento cuando vio el boceto de prueba. "Pensé que era una imagen llamativa que capturaba la atención y que apelaba a los elementos más oscuros y terroríficos de Cold Caller." Durante su estancia en Londres con motivo de la promoción del libro recién publicado, Jason Starr conoció a Tim Simmons, un fotógrafo que realiza campañas de anuncios para empresas como Nike. Simmons le dijo que la fotografía que utilizó para Cold Caller fue tomada bajo el agua a un amigo suyo, y que luego la trabajó con un proceso de coloración experimental. British cover

"Yo sabía que No Exit Press había planeado promocionar el libro como una oscura novela de suspense y pensé que esa imagen, de alguna forma atemorizadora, era adecuada para ese propósito. Pero aunque no me hubiera gustado la cubierta, hubiera concedido a No Exit el beneficio de la duda. No soy un diseñador de cubiertas y aunque lo fuera, no creo que sea mi trabajo involucrarme en el proceso. El editor invierte el dinero en publicar y promocionar el libro y, como escritor, debo confiar en que escogerá la mejor imagen posible para atraer al mercado. Y creo que esto es especialmente válido para mercados extranjeros. Yo podría pensar que una cubierta para el mercado español es horrorosa, pero ¿soy yo un experto en cubiertas de libros españoles? Puede ser que esa cubierta cumpla perfectamente su función en ese mercado."

Fue la estrategia de marketing lo que, al otro lado del charco, decidió el diseño de la cubierta y lo que aventuró la posibilidad de crear un nuevo género. La primera versión del libro en el Reino Unido mostraba la frase "Un thriller psicológico" en cubierta, apelando a los elementos de terror y a la parte más oscura de la novela, lo cual situó el libro directamente en el mercado de novela negra. En Estados Unidos se American coverdecidió promocionar el libro de forma un tanto distinta. En palabras de Starr: "mi editor incluyó la frase "una novela negra de collar blanco" como estrategia para promocionar al autor como "un Jim Thompson con un máster en Gestión Empresarial". Para presentar esto de forma visual, para aquellos que tengan monitor en blanco y negro, la cubierta presenta la foto de un yuppie con corbata, y los colores rosas y naranjas, evocando el pulp/novela negra de los años cuarenta y cincuenta, combinan con una tipografía típica de los noventa de atrevidos colores propios de la cultura rave/club actual. Al principio no acababa de convencerme la forma triangular sobre la que se sustenta el t tulo, pero cierta sensación de claustrofobia se apoderó de mí al darme cuenta de que se trataba de la esquina de una habitación contra la cual un hombre se encuentra acorralado, lo cual es una buena representación de ciertos elementos de la novela.

Pero, ¿es necesario que las cubiertas de las ediciones sean distintas? El diseño de los álbumes de música es internacional: no parece que necesiten muchos, ni pocos, cambios por motivos culturales, y los artistas acaban siendo bien conocidos gracias a enormes libros ilustrados y a los carteles en los que aparecen sus trabajos (me viene a la cabeza Roger Dean en los setenta). Así que, ¿a qué se debe el planteamiento tan distinto, esta sensibilidad cultural, en lo que a libros se refiere? Jason Starr tiene alguna respuesta: "Puede que sea porque la música es un medio internacional, sin ninguna barrera cultural, mientras que los libros siempre deben superar la barrera del lenguaje en que han sido escritos. Cuando un libro se publica en otra lengua es necesario traducirlo, así que parece adecuado que la imagen que representa al libro sea traducida también. Ya que la música no necesita cambiar cuando aparece en mercados culturalmente distintos, tampoco el diseño de los álbumes ha de ser diferente. Además, me parece que la mayoría de los grupos musicales se preocupan más de su imagen que los escritores (pienso que para muchos grupos, como las Spice Girls, la imagen es más importante que la música), por eso un grupo musical puede mostrarse más dispuesto a luchar por un diseño en concreto que les parezca que les representa mejor que no un escritor. No creo que ni Stephen King (quien, estoy seguro, tiene mucho que decir sobre las cubiertas de sus libros) afirmara que la imagen de su trabajo es tan importante como su escritura."

Estaba a punto de decir que Cold Caller no necesitaba traducción para ser exportado desde el Reino Unido a Estados Unidos cuando yo mismo di con la respuesta: cultura y lenguaje se dan de la mano y ambos países son, sin duda, muy distintos culturalmente. Incluso aunque parezca que hablamos la misma lengua, en algún momento necesitamos traducirnos. Un ejemplo rápido: 7.4.98. Para un norteamericano representa el Día de la Independencia, pero para el Reino Unido y Europa es el 7 de abril: ésa es una gran diferencia. La traducción origina el derecho, si no la necesidad, de cambiar algunos elementos o la cubierta entera para atraer a los compradores del ámbito cultural en que aparece ésta.

Jason Starr es afortunado. Su primera novela fue publicada en dos países, con dos cubiertas y con dos estrategias de marketing que le gustaban. En mi opinión, tanto Norton como No Exit lo han hecho bien y han buscado la manera de encontrar mercado para autores nuevos. Como lector y como comprador de libros creo que las dos cubiertas funcionan y, sin duda, me picaría la curiosidad ante una cubierta en la que rezara "una novela negra de collar blanco": cuando alguien toma entre sus manos un libro en una librería es que algo le ha llamado la atención y, en ese momento, el autor se encuentra un poco más cerca de conseguir una venta. A causa de que la novela se ha promocionado de distintas maneras, no es del todo acertado comparar estrictamente el diseño de sus cubiertas, pero, en relación con el contenido, los auriculares del teléfono y el hombre acorralado en la esquina de la habitación de la edición norteamericana están más cerca de una interpretación literal de la novela (aunque yo nunca hubiera presentado al hombre acorralado con esa expresión de temor). A pesar de todo, si me insistieran -y aunque sea por filtro cultural, puesto que soy inglés- diría que, en mi caso, la balanza se inclina por la oscura y atractiva portada de la edición del Reino Unido.


Este artículo ha sido posible gracias a la cortesía de Norton y No Exit Press.

©1998 The Barcelona Review

Traducción: Carol Isern.